domingo, 2 de enero de 2011

LAS ALEGRES CHICAS DE COLSADA

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Con la obra “La reina peligrosa” ya estrenada en el viejo Apolo y en cartel Tania Doris, Luis Cuenca, Emilio Laguna, Eugenia Roca, Ventura Oller, Luis Oar, Lluis Torner, Leo que era una segunda vedette aunque no hacía ningún número sola, Maribel (la mujer de Ignacio Vidal y Tita Cano (Angustias la hermana de Tania) se presentó a la Compañía la ocasión de realizar la película “Las alegres chicas de Colsada”, basada en el libro de de Vizcaíno-Casas y que iba a dirigir Rafael Gil.




Video-Album personal de fotografias, programas y recortes de prensa de Carolina Figueras.
Bailarina - Capitana de ballet - Soubrette y coreógrafa en la empresa Colsada desde 1983 a 1985.
Sonido original de las chicas alegres de Colsada de mi cassette de ensayo con Tania Doris y Luis Cuenca - 1984. " Las alegres chicas de Colsada"


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Aquello que creímos un aliciente, se convirtió pronto en conflicto.
Colsada, propuso que además de las 2 funciones diarias a 18.000 ptas. semanales, con un día de descanso, participásemos en la película, gratis.

Hubo cierto malestar porque en la Compañía se alimentaron ciertas leyendas urbanas de las cuales fui testigo, de oídas y de vividas en primera persona.

La primera leyenda, sobre Colsada, era su facilidad para amenazar con poner en la frontera a los bailarines extranjeros y en cuanto a los nacionales, aquello de que si levantaba el teléfono, no trabajabas más. La segunda, era la forma en que eran  “marcados” como sindicalistas y por tanto problemáticos, los artistas que pidiesen calefacción en invierno, ventilación en verano, mayor sueldo en gira, etc.



Con Emilio Laguna, gran cómico y mejor persona






 "La estudiantina Portuguesa"


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Los bailarines que conformábamos aquel espectáculo, mayoría ingleses, argentinos y pocos españoles,  tuvimos un encuentro en el camerino más grande de las chicas,  para hacernos una idea de cómo iba a afectarnos el pasar por el aro.
La Empresa consideraba que levantarse a las 5 de la mañana para acudir a maquillaje, ensayar las coreografías de Portillo que las iba haciendo sobre la marcha durante la mañana y grabar hasta media hora antes de empezar la función de tarde, no era motivo de merecer un salario acorde con el trabajo realizado. No quería pagar.

Uno de los bailarines, pidió información a un compañero en el cine quien le explicó que lo mínimo en aquellos momentos por ser figurante rondaba las 3.000 ptas. diarias. Con categoría de bailarín correspondía más.

Ante nuestra respuesta con la proposición de cobrar por lo menos lo mínimo –como figurantes- en la casa Colsada se nos respondió con un consabido sermón basado en el agradecimiento por tener trabajo y en la amenaza de poner otro ballet.  

Efectivamente, al día siguiente teníamos sentados en la platea, a dos coreógrafos muy conocidos y a otra coreógrafa, con algunos bailarines, dispuestos a ocupar nuestros puestos. Compañeros, los llamaríamos y los seguimos llamando –gags del mercado- aun con respeto y cariño, actualmente, pero en aquel momento no nos hizo nada de gracia. En cuanto a Bolívar, el  manager del ballet, no hizo nada por negociar.
En el cuerpo de baile, no entendíamos como Colsada estaba dispuesto a desmontar aquel equipo, un total cambio en el teatro, con la obra en cartel, por el capricho de abaratar la película. Fuesen amenazas o no, no queríamos trabajar gratis y más le costaría a Colsada, entonces, sustituir y pagar con ensayos (medio sueldo) y horas de trabajo a casi 20 bailarines de re-emplazo y mientras, mantenernos en la función, a no ser que cerrase el teatro hasta la adaptación de los nuevos.
Una tarde,  en la entrada de artistas, la puerta de las oficinas estaba entreabierta y escuché a una de las compañeras, inglesa -famosa por su habitual comadreo con las “figuras de cartel” y por disfrutar del extraño placer de enemistar a unos con otros con rumorología varia-, hablar con alguien de la dirección, fue una ráfaga de palabras sueltas pero muy significativas: ….- tú…consigue que  hagan la película y ya tendrás tu extra- escuché sin querer pero muy claramente.

Me fui directa al camerino y les dije a mis compañeras que ya no me fiaba de nadie y quería saber la opinión de la mayoría. Los chicos bajaron a vernos -digo bajaron porque sus camerinos estaban en un altillo de madera sobre la cabina de luz y sonido que crujía a cada paso- y tras comentar los pros y contras, decidimos el acuerdo. Pelear por el sueldo de figurante.
 

 








Aqui en la carátula del VHS también se me ve




Estuvimos un mes madrugando, ensayando, rodando en el Apolo, el Arnau y Studio 54, además de hacer las dos funciones diarias. Eso sí, Colsada siempre se salía con la suya y en los días libres, como alguna que otra vez sucedió en gira, nos hizo viajar, cuando estaba prohibido usar el día de descanso para ello. Entonces era frecuente dormirnos en las sesiones de rodaje. Nos dormíamos en el patio de butacas, en el camerino o  cerca de las pilas de decorados y cestos de la ropa, donde había menos paso de gente.
Un día me dormí en mi apartamento, no estaba sola, Lucy se había quedado conmigo la noche anterior porque vivía fuera de Barcelona y así ganaba tiempo. Al llegar al ensayo ya se había montado el número sin nosotras y la capitana bastante airada dijo que no grabábamos, pero Colsada dijo que faltaban dos chicas –si las pagaba, las quería y estábamos allí presentes- y habiéndole pedido disculpas a Portillo por que no había  sonado el despertador, rehízo el número con nosotras.
De la bronca que la capitana inglesa, siguió montando durante toda la mañana –obviando una norma básica  “los problema al final y las soluciones durante”- quedan mis ojitos enrojecidos, en los planos medios y cortos de La Estudiantina Portuguesa forzando la sonrisa como “cantora de la tierra lusitana”. Canción que hiciera famosa Celia Gámez entre otras.
Fue entonces cuando Paco Riba, el cámara de la película, me acercó un pañuelo, diciéndome cualquier tontería para animarme. Se dio la circunstancia de que unos días después al grabar “Eugenia de Montijo” me hice un esguince en el tobillo. Acabé la toma, cojeando y disimulando, ya que era una escena “paseada” no bailada. Pero  a pesar de vendas y calmantes, no pude actuar en la función de tarde y me mandaron para casa por tres días. Lo de los tres días no era una prescripción médica. Si faltabas más tiempo te despedían, así que debía mejorar el pie, sabiendo lo que podía pasar. Sería Paco nuevamente, habiendo presenciado mi accidente, quien al día siguiente se presentó en mi apartamento, para llevarme al masajista Rafael Tondo, que lo era del Club de Futbol Júpiter y a quien acudí muchas veces con lesiones que no podían esperar el reposo absoluto ni el lujo de no tener trabajo. Si no bailabas no cobrabas, no había nada más. Y si te quejabas… lo perdías igualmente.  Bolívar estaba dispuesto a descontarme los 3 días y me planté diciéndole que entonces podía despedirme también porque no pensaba regresar. Accedió –dijo él que de su bolsillo- a pagarme. A Paco lo vi  menudo, e incluso me propuso no marchar a Madrid y quedarme a hacer películas con las productoras donde él trabajaba, pero yo no tenía tan claro que el cine fuese lo mejor para mí. Mantuvimos una bonita amistad, pero durante un tiempo no supe nada de él y de vuelta de Madrid y de la gira, un año y medio después, me enteré, con gran tristeza, de su trágica muerte  en la Costa Brava rodando desde un globo que se precipitó a tierra.






           Foto por Fernando Sancho durante el rodaje de "Las alegres chicas de Colsada"en el teatro Arnau. 
En el "Manoletín" .
Yo en la película llevo el vestido de topos oscuros y se 
me conoce bastante a partir del 0'30 de pelicula
 
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Durante el rodaje, se comentaba con cierta malicia, el tul que se ponía en la lente para difuminar la tez de Helga Liné –y no era la única-  pues la película retrataba vedettes jóvenes y las protagonistas no lo eran. Rafael Gil, el director, era un señor inaccesible y antipático, autoritario, que llevaba adosado a un auxiliar vestido de azul oscuro, repeinado y pálido, con un aspecto que recordaba a los jóvenes retratados en los pasquines de la Falange.
Contamos también con Carmen de Lirio, José Sancho, José Bódalo –que interpretaba a Colsada- el mismo Colsada aparecía en una escena junto a ellos y Francisco Valladares.  Con este último fui en un taxi, a una gran casa de la Rambla, a rodar una escena de guateque, en el que los chicos y chicas, bailábamos la conga y yo como otras compañeras, Jane y Maxine, tenía una corta frase.



  El vestuario de "Eugenia de Montijo" como todos los trajes
           de Mercedes Allepuz.
  




"Eugenia de Montijo"
 
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  "La tentación" con Tania Doris y Ballet


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  "Luna de España"


                                                                                                           

Teatro Monumental - Madrid 1983-84
                             
    "Luna de España"


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Otra entrada del Blog, de mi experiencia en LA REVISTA DE COLSADA


Créditos
Todas las fotos de mi propiedad.
Excepto carteles de la pelicula.
Los videos de "Las alegres chicas de Colsada" en una emisión de TVE, fueron subidos por C. Vidal a youtube y los pongo aqui, directamente,  porque tiene desactivada la inserción.